La encía es el tejido que rodea a los cuellos dentales y tapiza el hueso alveolar de ambos maxilares, en cuyos alvéolos se alojan los dientes. Una buena dentadura debe sustentarse sobre la base de unas encías sanas porque éstas, junto a otros elementos, son fundamentales en la sujeción de los dientes.

Unas encías sonrosadas suelen ser unas encías sanas. Pero si presentan un aspecto más rojizo, si están hinchadas o sensibles o si sangran, son claros indicios de que existe una gingivitis (inflamación de las encías) más o menos incipiente. No tratar la gingivitis puede devenir en un problema buco-dental más grave, llegándose incluso a la pérdida de piezas dentales.

La placa dental es la causa principal de la enfermedad de las encías. La placa dental (o placa bacteriana) consiste en una acumulación no calcificada de bacterias que, incluidas en una matriz gelatinosa, se adhieren firmemente al diente.

Si la placa dental no se elimina a través de un minucioso cepillado después de cada comida, su constante actividad inflama las encías, que pierden su color rosado, se irritan y sangran con facilidad (gingivitis). La enfermedad de las encías no suele ir acompañada de dolor, siendo el enrojecimiento y el sangrado los síntomas fundamentales para detectarla.

La gingivitis puede evolucionar en un problemas más grave.

Si la gingivitis no se trata a tiempo, puede evolucionar a periodontitis (también llamada piorrea). La continua actividad de la placa empeora el estado de los tejidos gingivales, llegando a la destrucción progresiva de la unión encía-diente y dañando la estructura del hueso alveolar. Esta circunstancia puede llegar a descarnar el diente, que empieza a moverse, pudiendo llegar incluso a la pérdida irreversible de la pieza dental.

¿A quién afecta?

La enfermedad de las encías es una de las más frecuentes en el género humano. La gingivitis afecta al 75% de jóvenes y casi la mitad de los adultos presentan periodontitis.

Por regla general, gingivitis y piorrea siempre están relacionados con una higiene buco-dental deficiente. No obstante, puede existir una predisposición genética u otros factores (embarazo, tabaco, diabetes,…) que determinen una tendencia a padecer problemas periodontales.

Tratar al primer síntoma.

1. La correcta higiene buco-dental después de cada comida es la base imprescindible para la prevención y control de las principales patologías gingivo-dentales. El cepillado, que siempre debe realizarse desde la encía hacia el diente, arrastra la placa dental, principal causante de las enfermedades de las encías.

2. La pasta dentífrica aporta los principios activos necesarios para desarrollar una eficaz prevención de la gingivitis. Tras el cepillado, el enjuague con un colutorio especial para encías potencia la acción del dentífrico y proporciona la máxima eficacia al asegurar un mayor contacto de los principales activos con la mucosa gingival.

3. Las revisiones periódicas en su Clínica Dental detectarán cualquier posible alteración buco-dental.

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